Nuestra esencia

Historias que tejen el alma de nuestro pequeño pueblo Centenales.

Accesos al pueblo

Distintas formas de entrar a un lugar único.

AS-348

Una de las opciones para acceder al pueblo de Centenales es a través de la carretera AS-348 (ya sea partiendo desde Cecos o desde Ventanueva), una carretera de montaña que atraviesa el famoso Puerto del Connio a 1315 m de altitud . Esta ruta permite disfrutar de un recorrido pintoresco, rodeado de paisajes naturales, y del robledal más grande de España: la Reserva Natural Integral de Muniellos.

Camino Cecos-Centenales

El camino que conecta Centenales con Cecos (no apto para vehículos) es estrecho y se encuentra en desuso, lo que lo hace poco recomendable para el tránsito habitual. Su estado deteriorado y la falta de mantenimiento convierten el recorrido en una ruta difícil y poco segura. Antes de la construcción de la carretera AS-348, este camino hacía que Centenales fuera una parada obligatoria antes de llegar al concejo de Cangas del Narcea. Es por ello que el azulejo con el nombre de Centenales está situado en la primera casa que se encuentra al llegar al pueblo mediante este camino.

Camino secundario desde la AS-348

Existe también un camino desde la AS-348 que conduce hasta unas colmenas y culmina en el pueblo, aunque se encuentra en un estado similar al anterior. Es una vía estrecha, poco utilizada y con un notable deterioro, lo que dificulta el paso y la hace poco adecuada para un acceso cómodo, especialmente para vehículos que no estén preparados para este tipo de terrenos.

Centenales a lo largo del tiempo

Descubre cómo ha cambiado su población, economía, tradiciones y forma de vida desde sus orígenes hasta la actualidad.

1958

Agricultura y escuela activa

2010

Tradición rural conservada

2026

Pueblo tranquilo, pocos habitantes

Centenales en 1958

Un pequeño vistazo a aquellos tiempos en donde el internet aún no existía...

Situación y Economía

Centenales se encontraba situado a gran altura, cerca de la carretera que bajaba del Connio, en una zona de clima duro donde las nevadas eran frecuentes y abundantes. Esta situación condicionaba claramente su economía, basada casi exclusivamente en una agricultura de subsistencia. No se cultivaba viña, y los principales productos eran el centeno, el maíz y las patatas, junto con el aprovechamiento del monte bajo. La producción estaba destinada sobre todo al consumo propio, reflejando un modo de vida humilde y muy ligado al entorno natural.

Electricidad y Servicios

El pueblo disponía de electricidad gracias a una pequeña planta situada en el río Toural, con una potencia de 2,5 caballos de vapor y de propiedad comunal. Su funcionamiento era irregular, ya que durante el verano el caudal del río disminuía considerablemente y la instalación apenas podía trabajar. Además, la falta de un depósito de almacenamiento o regulación hacía que el suministro eléctrico solo pudiera mantenerse durante dos o tres horas al día.

Población y Escuela

En 1958, Centenales contaba con 66 habitantes, entre los cuales se reunían hasta unos 20 niños en edad escolar. Aunque existía una escuela aprobada desde hacía años, esta no había llegado a funcionar por falta de un local adecuado. A pesar de ello, el pueblo había contado con maestros volantes enviados al concejo, que se encargaban de impartir enseñanza a los niños, cumpliendo una función educativa esencial pese a las limitaciones materiales.

Fuentes y Abastecimiento de Agua

En Centenales existían tres fuentes principales. La del Pico del Lugar, situada en el centro del pueblo, estaba muy reducida y carecía de lavadero o abrevadero. La fuente de Miguelín o Minguchu, de caño de hierro y situada en la parte más baja del pueblo, disponía únicamente de una pequeña franja de terreno, aunque ofrecía posibilidades para construir un lavadero cubierto mediante un acuerdo con el propietario colindante. Finalmente, la fuente del Fondo del Lugar, situada al sur en el camino hacia Cecos, se secaba en verano y no tenía altura suficiente para llevar el agua al pueblo. Como alternativa, se consideraban las aguas de los arroyos de La Valía Carbayar, situados a unos 500 metros, que algunos vecinos aprovechaban para el riego y que podrían haber permitido un suministro de agua a presión a las viviendas.

Centenales en 2010

Pequeños vestigios de lo que Centenales llegó a ser.

Población

En el año 2010, Centenales contaba únicamente con un habitante permanente. Vivía allí durante todo el año, prácticamente solo, acostumbrado al silencio del pueblo y sin miedo a la soledad ni a las dificultades que pudiera traer el invierno en un lugar tan aislado. Sin embargo, cuando llegaba el verano, el pueblo recuperaba parte de su vida: muchas familias regresaban a sus casas para pasar las vacaciones, llenando de nuevo las calles de voces, encuentros y recuerdos.

Clima y Entorno Natural

El clima era duro y exigente, con inviernos fríos y prolongados y veranos calurosos que marcaban la vida cotidiana de sus habitantes. Su entorno natural, cercano a la reserva de Muniellos, ofrecía paisajes de prados, bosques y ríos, donde la naturaleza se mantenía casi intacta, proporcionando recursos limitados pero esenciales para la vida rural y un vínculo constante con el entorno salvaje que rodeaba al pueblo.

Agricultura y Ganadería

La agricultura en Centenales había perdido gran parte de su fuerza respecto a 1958, quedando apenas unas pocas huertas para el consumo propio de cada casa. La ganadería también se había reducido considerablemente, siendo solo un vecino quien mantenía animales que pastaban en los prados del pueblo. Aun así, entre los escasos habitantes existía cierta colaboración: a veces se intercambiaban alimentos provenientes de los huertos y de los animales, manteniendo así un pequeño tejido de ayuda mutua en la comunidad.

Vida Social

La vida social mantenía cierto ritmo a pesar de la escasa población. Cada tarde, a partir de las 7, los vecinos se reunían para jugar a las cartas (más específicamente al "tute") y compartir momentos de diversión, mientras que por las mañanas solían encontrarse para conversar, intercambiar noticias o ayudar en pequeñas tareas, conservando así la cercanía y el compañerismo típico de un pueblo pequeño. Además, los jueves los vecinos se encontraban para recibir al "panadero" que pasaba por el pueblo, aprovechando la ocasión para charlar y hacer sus compras, y cada dos semanas, los martes, se reunían nuevamente para recibir al "pescadero". Estos encuentros periódicos eran pequeños hitos en la rutina del pueblo, convirtiéndose en momentos esperados de socialización y vida comunitaria.

Centenales en 2026

Hoy en día, el pueblo enfrenta aislamiento y una pérdida constante de tradiciones.

Población y Biodiversidad

En el pueblo, la vida transcurre en calma, sin habitantes permanentes que residan de forma continua. Aunque en verano se llena de visitantes que vienen a cuidar sus casas de campo o disfrutar de la tranquilidad del entorno, el pueblo sigue siendo un lugar de paso, donde el ritmo de la vida es más lento y estacional. A pesar de su reducida población, la biodiversidad de la zona es impresionante. El entorno del suroccidente asturiano, conocido por su rica fauna y flora, alberga una gran diversidad de animales, con especies como el oso pardo, el lobo, el corzo, y las mariposas y abejas, además de una flora autóctona que se mezcla con los ecosistemas de montaña. Aún sobreviven en el pueblo 12 prados que se siegan de forma anual, una práctica que ayuda a mantener el paisaje tradicional y favorece la conservación de especies vegetales y animales propias de la zona. Estos prados son un vestigio de un modo de vida agrícola que sigue contribuyendo al equilibrio ecológico de la región.

Infraestructuras y Servicios

Centenales, además de sus dificultades en infraestructuras, enfrenta retos en cuanto a servicios básicos. La electricidad ya no proviene de la planta eléctrica local, pues esta ha quedado fuera de funcionamiento, y el suministro eléctrico depende de fuentes externas, lo que puede generar inestabilidad en ciertos momentos. En cuanto al agua, el abastecimiento se realiza mediante un arroyo cercano, que, aunque proporciona agua en buena parte del año, no siempre es suficiente, especialmente en verano, cuando la escasez se agudiza debido a la disminución del caudal. Esto hace que la gestión del agua sea un desafío constante para los pocos habitantes que quedan, quienes deben hacer frente a la incertidumbre de este recurso esencial. Además, la pista asfaltada de 400 metros que conecta el pueblo con la AS-348 sigue en buen estado, aunque la maleza comienza a invadirla, mientras que los otros dos caminos de acceso están prácticamente intransitables, dificultando aún más la llegada al pueblo. El centro médico más cercano está en San Antolín de Ibias, a unos 20 minutos o 12 km de distancia, al igual que la escuela, lo que refleja la lejanía de los servicios más básicos. El pueblo no dispone de bares ni de espacios de encuentro, y el hotel más cercano está en Cecos, lo que limita las opciones de alojamiento o recreo.

Cultura y Tradiciones

La cultura y las tradiciones, aunque profundas y arraigadas en la historia local, atraviesan un momento de declive. La escuela del pueblo, que antaño fue el centro de aprendizaje y reunión para los niños, se encuentra en un estado de deterioro avanzado, reflejo de la despoblación y el abandono que ha sufrido la localidad en los últimos años. Sin embargo, la capilla de San Antonio, aunque también muestra signos de envejecimiento, sigue en pie como un símbolo de la devoción y las tradiciones religiosas que marcaron la vida de los habitantes del lugar. Las fiestas del pueblo que antaño llenaban las calles de alegría, música y danzas, llevan más de una década sin celebrarse, y la comunidad local ha perdido gran parte de esas costumbres que solían unir a los vecinos. Las tradiciones orales, las canciones, los bailes y las celebraciones que eran el alma del pueblo, están al borde de la desaparición, y aunque algunos de los mayores aún recuerdan con nostalgia esos momentos, la falta de gente joven impide que estas tradiciones se mantengan vivas. El pueblo, cada vez más deshabitado, se enfrenta a un futuro incierto donde la cultura local podría perderse por completo si no se toman medidas para preservar y revitalizar su patrimonio.

Conectividad y Acceso a Internet

La conectividad en Centenales es otro de los grandes retos para sus habitantes, que dependen de la tecnología para mantenerse en contacto con el exterior y acceder a servicios básicos. La mayoría de vecinos aún poseen un teléfono fijo en sus casas ya que el acceso a Internet es intermitente y varía según la compañía telefónica. En algunos lugares, la conexión es casi nula, lo que limita seriamente las posibilidades de comunicación y acceso a la información. Sin embargo, existe la opción de instalar una antena que se conecte mediante satélite o a un router que transforme los datos móviles en Wi-Fi, lo que podría mejorar la situación, aunque no todos los residentes tienen acceso a esta alternativa. En cuanto a la televisión, su funcionamiento también es deficiente; la señal es débil y, especialmente cuando llueve, es casi imposible ver cualquier canal, ya que la cobertura se pierde con facilidad. Esto subraya aún más el aislamiento del pueblo, donde las conexiones tecnológicas, esenciales en la vida moderna, son limitadas y poco confiables, dificultando la vida cotidiana de sus escasos habitantes.

Disposición Local

Disposición Local

Tierra Marcada por el Fuego

Cómo el fuego y las llamas influyeron en el pueblo en tiempos recientes.

Incendio 07/06/2006

El incendio de 2006 que amenazó la Reserva de Muniellos se caracterizó por iniciar cuatro focos simultáneos, uno de ellos muy cercano a Centenales, y avanzó rápidamente por monte bajo y pinar hasta situarse a pocos metros de la parte alta del pueblo antes de que los equipos de extinción consiguieran frenarlo y alejarlo unos cientos de metros del perímetro de protección del bosque. Investigaciones posteriores señalaron que el fuego fue claramente intencionado, con indicios de que pudo ser provocado como forma de protesta o venganza al haberse detectado varios focos activos de forma casi simultánea en distintas zonas de bosque.

Incendio 18/06/2022

El incendio del 18 de junio de 2022 en Bustelo y Alguerdo, situados en la ladera opuesta de frente a Centenales, ascendió rápidamente por toda la montaña, subiendo hasta la cima y comenzando a descender posteriormente por la ladera antes mencionada. El fuego se consiguió apagar cerca de donde se encuentra la carretera que conduce al Puerto del Connio, quedando apenas a 900 metros del pueblo. La combinación de viento, sequedad y pendiente hizo que las llamas avanzasen con gran rapidez, obligando a la intervención de bomberos, brigadas forestales y helicópteros para controlar el fuego y evitar que alcanzase las zonas habitadas, convirtiéndose en uno de los incendios más amenazantes de la temporada en el suroccidente asturiano.

Incendio 10/08/2022

En agosto de 2022, se declaró un incendio forestal en la zona de Pradías (concejo de Ibias, Asturias) que mantuvo activos a los efectivos del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), con bomberos y helicópteros trabajando para su extinción durante varias jornadas mientras el fuego aún no estaba totalmente controlado. Debido a la proximidad de Pradías con núcleos como Centenales, los trabajos de vigilancia fueron intensos y se reforzó la presencia de medios por el riesgo de que el fuego se acercase a las laderas cercanas a estos pequeños pueblos situados en el suroccidente asturiano. Finalmente, el avance de las llamas se frenó en el camino que conduce al Dolmen da Hucha, quedando tan solo a 1 km de Centenales.

Incendio 26/08/2025

Durante el verano de 2025 se produjo un gran incendio iniciado en San Antolín de Ibias. El fuego avanzó rápidamente por pinar y monte bajo, generando gran densidad de humo y alarma entre los vecinos. Las autoridades decretaron el desalojo obligatorio de Villamayor y Villarcebollín debido al riesgo directo de las llamas y del humo. Otros núcleos cercanos, como Dou, Andeo, Piñeira y Centenales, recibieron recomendaciones de evacuación voluntaria y preventiva, siendo evacuados posteriormente. Los equipos de extinción, incluyendo bomberos, brigadas forestales y la Unidad Militar de Emergencias, trabajaron intensamente para contener el incendio. Finalmente, las llamas quedaron controladas tras varias jornadas, aunque dejaron visible el impacto sobre la vegetación y la vulnerabilidad de los pueblos ante estos incendios. Pese a que se trató del incendio más lejano a Centenales de estos cuatro (cerca de 2.5 km), aún se recuerdan esos momentos de angustia en los que los vecinos se vieron obligados a abandonar sus casas.

Toponimia Cercana

Toponimia Cercana

Vida y Negocios en Centenales

Principales actividades y formas de vida que marcaron la identidad de nuestro pueblo.

Vida

Aunque no hay vecinos que residan todo el año en Centenales, durante el verano el pueblo se anima con visitantes y familiares que regresan temporalmente, llenando las casas y espacios comunes con actividad y recuerdos de tiempos pasados. Este flujo estacional mantiene viva la memoria del pueblo y su vínculo con la comarca.

Miel

Centenales llegó a tener una producción notable de miel, apoyada por vecinos que aprovechaban las colmenas del entorno y la riqueza florística del monte. Aunque esta tradición apícola había perdido fuerza con los años, todavía queda recuerdo de la calidad de la miel que se elaboraba en el pueblo. Un ejemplo es el reciente nacimiento de la marca local de miel La Viesca en 2024, que produce un producto de calidad que refleja la tradición de la apicultura en Centenales.

Agricultura

Hace unos años, la agricultura era una parte importante de la vida en Centenales, con pequeños huertos y cultivos de subsistencia que proveían a las familias de productos frescos. Hoy en día, la agricultura sigue presente, aunque a un nivel personal, con pequeños huertos y cultivos que abastecen a quienes veranean en el pueblo. Ya no tiene un papel económico destacado, pero mantiene la tradición y el contacto con la tierra.

Ganadería

La ganadería también fue una actividad significativa en Centenales, con rebaños de vacas y cabras que pastaban en los alrededores y abastecían a las familias, además de cerdos, pollos y gallinas. Actualmente, esta práctica ha desaparecido casi por completo, dejando solo vestigios de establos y prados que antes estaban llenos de animales. Lo único que permanece intacto son esas pocas gallinas que proporcionan alimentos frescos.

Vino

Hace años, en Centenales existían algunas pequeñas viñas que producían vino local, aunque a veces se complementaba con uvas traídas de localidades tales como El Bierzo. Hoy en día las bodegas todavía permanecen, pero la actividad vinícola casi ha desaparecido, quedando únicamente como recuerdo de la tradición y la vida rural del pueblo.

La caza formó parte de la vida tradicional en Centenales, practicada tanto por los vecinos como por visitantes que aprovechaban los bosques y montes cercanos. Los principales animales de caza que abundaban en la zona eran los corzos, jabalíes y perdices. Aunque hoy en día es más ocasional y de carácter recreativo, sigue siendo una actividad que conecta al pueblo con su entorno natural y mantiene viva una de sus antiguas tradiciones rurales.

Caza