Capilla de San Antonio

Oculta entre el silencio y el paso del tiempo, la pequeña capilla de San Antonio conserva historias, tradiciones y recuerdos de un pueblo que poco a poco fue quedando vacío. Sus muros de piedra, las velas consumidas y una campana a punto de caer reflejan el abandono y, al mismo tiempo, el valor histórico y emocional de este lugar casi olvidado.

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5/7/20262 min leer

La capilla de San Antonio es uno de los elementos más representativos y entrañables de Centenales, un pequeño edificio religioso que, a pesar del paso del tiempo y del despoblamiento de la zona, continúa conservando gran parte de su esencia tradicional. Esta capilla refleja la importancia que tuvieron antiguamente las celebraciones religiosas y la vida en comunidad para los vecinos.

Por el exterior, la construcción destaca por su sencillez y por el uso de materiales tradicionales. Sus muros de piedra le dan un aspecto sólido y antiguo, mientras que el tejado cubierto de "lousas" mantiene el estilo típico de las construcciones rurales del suroccidente asturiano. En uno de sus laterales posee una pequeña ventana que permite la entrada de luz natural al interior. La entrada principal cuenta con unos barrotes de madera que permiten observar el retablo y parte del interior desde fuera, algo muy característico en pequeñas capillas de pueblo. Sobre la fachada se encuentran la cruz, la espadaña y la campana, aunque actualmente la estructura de madera que sostiene este instrumento se encuentra muy deteriorada y podrida, dejandola colgando y evidenciando el desgaste causado por los años y la falta de mantenimiento.

El interior de la capilla es reducido pero acogedor. No dispone de bancos, lo que deja un espacio sencillo y recogido destinado antiguamente a la oración y a las pequeñas celebraciones religiosas. En el altar principal se encuentra un pequeño retablo decorado con varias figuras religiosas. Entre ellas destaca la talla de San Antonio (cuyos brazos ya no existen), situada en el centro del altar de madera y acompañada todavía por flores y velas ya consumidas, recuerdos visibles de la devoción de los vecinos y de las últimas celebraciones realizadas allí. También puede verse un retrato de la Virgen María que aporta aún más calidez al conjunto religioso. A la derecha del altar cuelga un pequeño crucifijo en forma de cuadro, además de otras cuantas flores que completan el ambiente tradicional de la capilla.

A pesar de ser una construcción muy antigua, la capilla se mantiene en un estado relativamente normal, aunque el paso del tiempo es evidente en distintos elementos del edificio. Hace ya casi una década que no se celebra misa en ella, algo relacionado principalmente con el progresivo despoblamiento del pueblo y la disminución de habitantes en la zona. Antiguamente, la festividad de San Antonio se celebraba el 17 de mayo, fecha dedicada al santo. Sin embargo, durante los últimos años en los que se organizó la fiesta en Centenales, esta solía trasladarse a algún día de verano para facilitar la asistencia de vecinos y familiares que regresaban al pueblo en esas fechas.

Aunque hoy en día la capilla apenas tiene actividad religiosa, sigue siendo un símbolo importante de la historia y de las tradiciones del pueblo. Su aspecto humilde, sus imágenes antiguas y el silencio que la rodea conservan el recuerdo de muchas generaciones de vecinos que acudieron allí para celebrar fiestas, reuniones y actos religiosos que formaron parte de la vida cotidiana de la comunidad.

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